¿Acné o Rosácea?

Cuando llega la adolescencia aparece este molesto amigo; que en algunas ocasiones se queda para siempre y sí, nos referimos al acné, y debemos tener mucho cuidado sobre el trato que le damos o definitivamente no se irá jamás.

Seguramente te pasó en alguna oportunidad que esperaste meses, o hasta años, para poder salir con el que te gustaba, y justo cuando ese día llega, y necesitas verte perfecta, aparece el odiado granito que no se disimula con nada. Lo mismo se da ante un compromiso importante, fiesta u otras ocasiones en que la ropa que elegiste te hará ver radiante, y te imaginas causando sensación y de pronto ahí está: amanece contigo en la punta de la nariz.

¿Qué hacer?

Amigas ¡tranquilas! a todas nos ha pasado y tiene solución, si sufres de alguna de estas enfermedades inflamatorias debes seguir un tratamiento, es el médico quien debe definir de cuales de las dos se trata, porque muchas veces tienden a confundirse. Sin embargo, es importante que puedas tener la capacidad de diferenciarlas para consultar a tiempo, y comenzar tempranamente con tu tratamiento.

Diferencias entre acné y rosácea

  • La edad de aparición. La rosácea se presenta en personas mayores de 30 años, mientras que el acné lo hace en la etapa adolescente.
  • El sexo. La rosácea predomina en el sexo femenino, mientras que el acné aparece en ambos por igual;.
  • Color de piel: La rosácea aparece en personas de piel blanca. No así el acné, el cual afecta a personas de cualquier tono.

Algunas características a considerar:

  • Rosácea: Existen factores que la desencadenan, como la luz del sol, la comida picante, el alcohol, las bebidas calientes, las temperaturas extremas, los baños calientes, el ejercicio físico intenso, el estrés emocional, además de determinados productos cosméticos que te aplicas, así como algunas cremas.

Según cuentan algunos dermatólogos, puede tratarse tanto con medicamentos, como con terapias basadas en geles y cremas que contienen metronidazol, o ácido azelaico.

  • Acné: sus causas son desconocidas, aunque la genética juega un papel clave. Lo que sí está claro es que, a pesar de que en ella se registra la presencia de una bacteria, no es una enfermedad infecciosa y, por lo tanto, no debería ser tratada con antibióticos, como ha ocurrido hasta ahora.

Especialistas aseguran respecto al tratamiento que, dependiendo del grado de acné, algunas veces se requiere de un tratamiento tópico y otras de uno sistémico.