Señales de una mujer perfeccionista

mujer perfeccionista

¿Eres una mujer perfeccionista? Sabrás que aunque podría ser bueno, en realidad es tremendamente estresante y, a veces, hasta contraproducente. Si no estás segura de serlo, aquí te dejamos algunas señales de una mujer perfeccionista.

¿Te cuesta delegar? ¿Crees que haces las cosas mejor que los otros? ¿tienes esa constante sensación de que si no lo haces tú misma, no estará bien? Si te sientes identificada con algunas de estas interrogantes, es posible que seas una mujer perfeccionista.

1.Te gusta dilatar: el perfeccionismo está muy relacionado con el miedo al fracaso. De esta manera, si eres perfeccionista, tiendes a posponer tareas, u obligaciones, como una forma de anticiparte a la desaprobación de los demás.

 

2. Te cuesta abrirte hacia los demás: debido a tu intenso miedo a equivocarte y ser rechazada, te es difícil verte expuesta, o vulnerable. Por esta razón, evitas hablar de tus miedos personales, inseguridades o decepciones, incluso con tus más cercanos.

 

3. Lloras aunque sabes que no debes hacerlo: las personas que buscan la perfección tienden a obsesionarse con cada pequeño error. El problema es que al enfocarte en ellos, e intentar evitarlos, cada vez que cometes uno lo tomas como un gran fracaso personal.

 

4. Tomas todo a modo personal: el pensamiento “no soy lo suficientemente bueno” abunda en la mente de quienes son perfeccionistas. Esto pasa debido a que en lugar de sobreponerte a las dificultades y errores, estos te vencen, haciéndote pensar continuamente que ellos son el problema.

 

5. Ser del “montón” te pone nerviosa: quienes son perfeccionistas no aceptan ser buenos, o estar dentro del promedio. Siempre quieres destacar por sobre el resto, y ser considerada la mejor.

 

6. Disfrutas con los errores de los otros: cuando otra persona es la que se equivoca, los perfeccionistas sienten alivio e incluso placer. En otras palabras, los errores de los otros hacen que los perfeccionistas se sientan mejor sobre sí mismos.

 

7.  Sientes nostalgia de tu época escolar: en el colegio el éxito es cuantificable: notas, profesores que tienen predilectos, etc. Y ese ambiente es agradable para la mayoría de los perfeccionistas. En cambio, en el mundo real, el éxito se mide de manera diferente.

 

¿Te sentiste identificada con la mayoría, o todas? Ya sabes la respuesta.